¿cómo hago para ganar impulso? me preguntan, y contesto:
piensa en circular. no pienses en lineal. aquí no vas hacia delante. buscas un hacer un giro, describir un círculo, ser una espiral.
en la barra todo lo que va hacia delante, va hacia atrás. se convierte en péndulo y no en círculo.
he pasado mucho tiempo obsesionada por las espirales, sintiéndome en una de ellas, siendo una de ellas de forma incompleta: por fin lo entendí. mi cuerpo lo entendió. y en eso he encontrado la paz. ahora sí conozco el secreto de las espirales y ahora soy una de ellas y ahora lo entiendo.
y tengo la maravillosa sensación, por una jodida vez, de haber entendido algo importante y que no sea demasiado tarde.
y por eso giro como si me estuvieran mirando los dioses.
(eso intento.
y lo intento y lo intento y lo intento y lo intento y lo intento)
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martes, 30 de diciembre de 2014
sábado, 15 de febrero de 2014
síntomas de poleadicción
Ya no es sólo que nuestra clase de hoy, viernes, catorce de febrero, san valentín, era de ocho a nueve y media de la noche y estaba llena,
es que pasadas las diez han tenido que venir a desalojarnos.
Hubiéramos seguido y seguido y seguido,
(¡no tenemos casa / nos quedamos en la barra!)
a pesar de ser viernes, catorce de febrero,
a pesar de haber sido una clase bastante,
bastante dura.
...o quizá por eso.
bailarina aérea, ya eres mía.
(hace un año sólo podía soñar con hacer esto)
(y sí que lo soñaba)
viernes, 14 de febrero de 2014
lo habéis adivinado...
soy de esas que no celebran San Valentín,
porque cualquier día es bueno para celebrar el amor.
![]() |
| "Baja de la barra, mi amor, que la cena ya casi está" |
miércoles, 12 de febrero de 2014
puntos convergentes
Veréis...resulta que tengo otro blog, desde hace casi cuatro años. Me encanta escribir, y la Literatura y la Poesía, desde siempre. Empecé este blog porque en el otro llegó un punto en el que escribía todo el rato sobre pole, y no era la idea inicial. Pero todo se mezcla. La otra noche quería escribir algo y no sabía en cuál de los dos hacerlo. Al final lo hice en el otro, mi querido MalaPerra, pero...creo que voy a copiarlo aquí. Porque así, creo otro punto convergente más. Mi vida se está llenando de ellos. Hoy lo dije así: es como si estuviera dentro de un efecto bola de nieve que va a mejor, mejor, mejor. Cada vez me alegro más, no sólo de hacer pole, sino de que se me ocurriera la bendita idea de hacer este blog, y la estrafalaria idea de Miss Moratón, que tanta buena energía me está reportando.
Pues sí, a veces la vida mola y mucho. Aquí van mis reflexiones de la otra noche.
"son los que me indican que estoy donde debo estar y que lo siguiente llegará.
a veces son sutiles. el frío de la noche acariciándome la cara mientras fumo fuera de un bar.
otros son trascendentes. conocí a una chica en un curso de literatura creativa. ella hacía pole dance, aquella vieja idea que me rondó la cabeza mucho tiempo hace años. y me animó, y comencé. sé que si no la hubiera conocido, es más, si no hubiera sacado el tema por pura casualidad (tenía una herida en la mano), no se me habría ocurrido intentarlo. así de simple. así que llegué al pole gracias a la literatura. la otra noche nos vimos, después de casi un año. me vio entusiasmada con ello. me contó que lo tenía abandonado. al día siguiente me escribió para decirme que vernos le había animado a retomarlo. ayer por mí, hoy por ti, nena.
y a las dos, que además de polistas y escritoras somos un poco lunáticas, nos pareció muy bonito.
se supone que este blog habla de mí y polesía habla de la barra.
pero estoy empezando a intuir el punto
en el que la barra
habla de mí.
aún no he llegado.
pero el camino tiene unas vistas preciosas.
y me lo estoy gozando.
hace años, la primera noche que trabajaba como azafata en discotecas, me tocó ir a una muy conocida y con fama de pija, así que me maquillé, me planché el pelo, me puse taconazos y saludé muy educada a los maromos-porteros:
-Hola, buenas noches. Vengo a trabajar en el evento de esta noche...¿dónde puedo encontrar al encargado?
-¿Eres la bailarina? - Me preguntaron sin rodeos, con cierta expectación.
-Eh...no...soy una de las azafatas...
-Ah... vale...
(me entraron ganas de disculparme. en plan 'ya, a mí también me jode')
y sigo sin ser bailarina. me encanta la danza. respeto máximo. pero no. la verdad es que no sé bailar. no es a bailar a lo que aprendo. aprendo a volar, con bastante empeño.
algunas de las mejores polistas del mundo no bailan. hoy he visto este video varias veces. y es un hecho que Jenyne Butterfly no baila, ni le interesa. ella vuela. se le llama pole dance pero es una generalidad. lo llaman bailar y no lo es. es volar.
he visto este vídeo varias veces y no sabía en cuál de los blogs colgarlo. ha sido otro puntito convergente. no me canso de verlo, admirarlo, aprender de lo que hace, disfrutarlo, y me ha hecho recordar ese poema de Oliverio Girondo. y entonces cobra sentido, la polesía.
"Si no saben volar pierden el tiempo conmigo"
Ah, Oliverio, te volverías reloco. "
Hasta ahí. Y ahora ya están enlazados, Malaperra y Polesía. Es como cerrar un círculo, como dar una vuelta en mi espiral. O mejor dicho: un giro.
Y yo soy la que gira, y la barra...también soy yo.
jueves, 6 de febrero de 2014
poetas, paranoicos y polistas
"Los paranoicos son como los poetas. Nacen así. Además interpretan siempre la realidad en el sentido de su obsesión, a la cual siempre se adapta todo."
Luis Buñuel.
Nosotras no sabemos si nacimos así, porque nos hemos encaramado a la barra de mayores. Lo que es cierto es que ahora la realidad se encuentra impregnada de nuestra obsesión. Y a ella se adapta todo.
Luis Buñuel.
Nosotras no sabemos si nacimos así, porque nos hemos encaramado a la barra de mayores. Lo que es cierto es que ahora la realidad se encuentra impregnada de nuestra obsesión. Y a ella se adapta todo.
miércoles, 29 de enero de 2014
en nuestra propia realidad
![]() |
| "Todos mis amigos están casándose, teniendo hijos o comprando casas. Y yo estoy aquí como 'Oh dios mío, acabo de conseguir este nuevo movimiento de pole!'" |
y más:
la puta crisis, los putos políticos, el paro, el hambre, la muerte y la destrucción, Isla Basura, los pesticidas, la factura de la luz, pero
HE CONSEGUIDO MANTENER LA ESCUADRA
HE CONSEGUIDO MANTENER LA ESCUADRAAAAA,
OLÉ OLÉ OLÉ SÍ SÍ SÍ
YIIIIIHAAAAAAAAA
es más:
HE CONSEGUIDO MANTENER LA ESCUADRA
DESDE UNA INVERSIÓN DE HOMBRO,
PERO QUÉ ME DICES, PERO QUÉ ME ESTÁS CONTANDO
OOOOHHH YEAAAHHHHH
domingo, 26 de enero de 2014
la piel en su punto
Con los meses ha ocurrido que he aprendido a reconocer cuándo mi piel está en el punto en que se engancha a la barra como velcro. Es un punto entre seca y húmeda. Es después de calentar y antes de empezar a sudar. La piel está como esponjosa. Como en su punto. Y entonces me siento bastante animal. Como una salamanquesa trepadora. Sé que lo que dependa de la fuerza probablemente tardará en salirme, (aún tengo que ganar bastante fuerza) pero lo que dependa de los agarres, casi seguro lo haré.
Cuando me quedo fría, la piel me resbala y no agarra. Y se nota tan bien. Una vez que has aprendido a notarlo, se nota tan claro.
Cada cosita que voy conociendo sobre mí, gracias a la barra. La agradezco.
viernes, 17 de enero de 2014
reflexiones acerca de empezar a hacer pole dance alrededor de los treinta años sin experiencia en nada más
-Al principio acompleja un poco la falta de fuerza, de agilidad, de flexibilidad.
-Poco a poco ganas fuerza, agilidad, flexibilidad y muchas otras cosas.
-Te das cuenta en seguida de que treinta o treinta y algo es la edad promedio de casi todas tus compañeras de pole. Yo pienso que esto es así porque en general, las treintañeras tienen/tenemos un mínimo nivel adquisitivo que nos lo permite. Importante, porque una veinteañera universitaria que dependa de sus padres...no es muy probable que le sobren o que sus papás le paguen casi setenta euros al mes por una clase a la semana de un ejercicio sobre el que además pesan ciertos prejuicios en ciertos sectores. Y es una pena, claro.
-Otro factor para llegar después y no antes, es que hasta ahora no es un deporte conocido, se imparte en pocos sitios y es difícil que se te ocurra empezar. El boca a boca trae más chicas a clase que ningún otro medio, al menos ahora mismo y siempre hablando de Madrid. Hasta que no conoces en carne y hueso a alguien que lo practica no te animas. Esto pasa.
-Todas pensamos: Ojalá hubiera descubierto esto hace diez, cinco, aunque fuera tres años. Todas lo hemos pensado: Ojalá lo hubiera descubierto antes. Pero ya no lo pienso. Ahora siempre pienso: menos mal que no lo descubrí después. Menos mal que no lo dejé pasar hasta dentro de diez años. Menos mal que ha sido ahora y no dentro de cinco años. Menos mal que probé, menos mal que no lo dejé pasar. Menos mal. Qué suerte he tenido por descubrirlo. Qué suerte que lo haya encontrado a tiempo, cuando nada me duele y aún me quedan muchos años por delante (toco madera) de ser ágil y fuerte y flexible si me lo curro.
-Todas pensamos: Maldita sea, ojalá hubiera seguido con las clases de gimnasia rítmica/ballet/danza/etc, incluso, ¡¡ojalá hubiera seguido colgándome de los columpios!! pero no hay que torturarse: lo que no fue, no fue. Hubiera estado bien, pero es mejor pensar que tienes mucho tiempo por delante todavía para mejorar y recuperar el split de la niña que fuiste. Mi consejo: no uses tu energía en pensar en esa vida paralela. Intenta usarla en hacer abdominales, flexiones, sentadillas o en abrirte de piernas. Literalmente, y como y para lo que quieras. Será más provechoso.
-Cuando coincides en clase con chicas que sí tienen experiencia, es decir, que son bailarinas profesionales o de larga duración, que han sido gimnastas, que han hecho circo, etc, entonces es cuando notas las diferencias. Esos empeines maravillosos, esas piernas de mármol, esos hombros perfectos. Esos movimientos suaves y elegantes. Esa increíble flexibilidad. Ante esto, sé que hay cosas que ya no pueden ocurrir en mi cuerpo y lo acepto. Sé que hay otras tantas que pueden mejorar mucho. Cuando coincides más, empiezas a conocer algo más profundo: muchas de las que se dedican o han dedicado profesionalmente a la danza, a la gimnasia, al circo, en esta edad empiezan a tener lesiones crónicas. El cuerpo lleva toda la vida entrenando mucho. Se desgasta. Fue otra toma de conciencia. Hasta ahora he tenido suerte y no me he lesionado nada. No, nada que me haya mantenido lejos de la barra ni siquiera una clase. Al revés: hasta ahora, hacer barra me ha aliviado los dolores de espalda que tenía, que eran debido a la falta de musculatura. Y de pronto me pareció un lujo, saber que de momento puedo hacer toda la barra que me apetezca. Y no sé, fue como mirar mi cuerpo desde fuera y ver que en este sentido, en el de hacer deporte, está casi por estrenar. Nuevecito. Me puedo crujir un tobillo o un hombro o el cuello esta misma tarde, eso nunca se puede saber, pero será algo fortuito. No es nada que mi cuerpo venga arrastrando. Por ahora está aquí aguantando, desde hace once meses.
Y ya está, tal vez esa sea la conclusión: la desventaja siempre trae alguna ventaja. Y viceversa.
domingo, 21 de julio de 2013
cómo llegué al pole dance (o cómo puede llegar cualquiera)
Siempre me ha llamado la atención el circo. En la ciudad de donde vengo, el circo no es una posibilidad. Lo más parecido que había eran clases de gimnasia rítmica, que hice durante tres años de pequeña.
A la primera que recuerdo ver bailando en una barra es a Chiqui Martí. Ella se desnudaba, sí, hacía striptease, pero también era la primera vez que lo vi (y en España se vio) como algo artístico. Hacía acrobacias, y se parecía más al circo que a lo que yo esperaba de una stripper. La verdad es que me fascinó, pero el pole dance me parecía algo inaccesible y casi impensable.
A la primera que recuerdo ver bailando en una barra es a Chiqui Martí. Ella se desnudaba, sí, hacía striptease, pero también era la primera vez que lo vi (y en España se vio) como algo artístico. Hacía acrobacias, y se parecía más al circo que a lo que yo esperaba de una stripper. La verdad es que me fascinó, pero el pole dance me parecía algo inaccesible y casi impensable.
En 2008 me dio la fiebre. No sé cómo empezó, pero sé que descubrí a un montón de bailarinas en youtube, no sé muy bien cómo. Descubrí a Tara Karina, la chica agorafóbica que se puso una barra en el garaje y un año después hacía maravillas. Busqué clases en Madrid. Sólo encontré un par de sitios y los precios eran prohibitivos. Me planteé alternativas como alquilar una habitación en otro piso sólo para ponerme una barra. Pero al final desistí. Se me pasó el ímpetu, pasó el tiempo, se me olvidó. El año pasado, en un curso de literatura creativa (ni más ni menos) conocí por a una chica que comentó que lo practicaba. La acribillé a preguntas y salí medio convencida de intentarlo. A los pocos días vi una oferta por internet, y saqué un bono para cuatro clases que salía muy bien de precio. Empecé el mes de marzo. Y desde entonces estoy enganchada.
La verdad es que sin la conversación con mi amiga creo que no hubiera pensado seriamente en empezar.
¿Qué le pregunté? ¿Qué me dijo?
Le pregunté si yo, sin ningún entrenamiento previo, con veintinueve años, con la flexibilidad atrofiada desde hace una década, sin fuerza para hacer siquiera una flexión con los brazos, podría hacer algo.
Me dijo: Sin duda. El entrenamiento es el propio pole. Un par de horas a la semana pueden hacer maravillas. Y cuanto más hagas, más, por supuesto. Me dijo que cualquiera que tuviera constancia, aunque parta de cero, llega a adquirir la fuerza necesaria para hacer acrobacias. Que hasta que eso ocurre, claro, se pasa mal. Cuesta. Me advirtió que la barra duele, que la barra quema, y que te cambia. Me dijo que cuando empiezas, ya no vuelves a ser la misma. Y todo lo que me dijo era verdad.
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